domingo, 29 de abril de 2018

Lomo a la sidra

Una receta más de lomo, que me parece una carne muy versátil y que suele gustar a todos. Quedando jugosa los niños comen fenomenal esta carne y se puede acompañar tanto de verdura como de las típicas patatas fritas.

Ingredientes:
1 trozo de lomo de cerdo de kilo o kilo y medio
4 cucharadas de aceite de oliva (= 1/2 dl)
1 cebolla
2 manzanas
1 vaso aproximadamente de sidra natural
Sal
Pimienta negra molida

Preparación:
Quitamos a la cinta de lomo toda la grasa posible que pueda tener y la doramos en la olla con el aceite para sellarla por todos lados y que luego no pierda jugos. Al dorar el lomo hay que intentar cogerlo con dos espátulas y no con tenedor, para no pincharlo y que
no suelte jugo, porque si no, quedaría reseco.
Una vez dorada la carne, reservamos en un plato y en la olla, en el aceite que ha quedado de dorar el lomo (si hace falta, añadimos un poquito más) pochamos la cebolla en trozos (no importa que sean grandes, porque luego los trituraremos) y la manzana pelada y cortada en cuartos.
Cuando le hayamos dado una vuelta y la cebolla esté blandita, ponemos encima el lomo ya dorado, salpimentamos y añadimos sidra suficiente como para que quede cubierto algo menos de la mitad del lomo. Cerramos la olla y dejamos cocer, desde que suban las dos rayitas de la olla, durante 15 minutos. Al apagar la olla y dejar que pierda presión, abrimos y comprobamos cortando una rodajita, si está hecho al punto que queremos o no. Si le falta tiempo, con ponerlo dos minutos más es suficiente. Mejor tener que hacer esto que no que se quede reseco, que entonces no hay quien lo coma.
Pasamos el lomo a una tabla para cortarlo en rodajas y pasamos la salsa por la batidora para que quede bien fina. La probamos para ver el punto de sal y ¡a comer!.

viernes, 30 de marzo de 2018

Buñuelos (con crema incorporada)

Esta receta de buñuelos queda riquísima para comer tal cual, sin rellenar, puesto que lleva crema pastelera incorporada en la masa y les da un sabor y una cremosidad impresionantes; aunque a nosotros, que nos gusta tanto la crema pastelera, además los rellenamos.
La idea la cogí de una forera llamada Mongeta, aunque su receta de crema no es la que yo uso, porque a nosotros nos tiene enamorado el sabor de la crema que saqué hace años del programa de cocina Más Fácil Imposible y que es la que os pongo en esta receta. Si no vais a rellenar luego los buñuelos con la crema, no tenéis que hacer tanta cantidad de crema; con la mitad tendríais de sobra para hacer esta masa de buñuelos.

Ingredientes:

Para la crema pastelera:
3 huevos ó 6 yemas
100 gr. azúcar avainillado (o azúcar + una cucharadita de esencia de vainilla)
1/2 litro de leche (en mi caso, semidesnatada)
50 gr. maicena
1 pizca de sal

Para los buñuelos:
150 gr. de crema pastelera
2 huevos
100 gr. harina
75 gr. mantequilla
125 gr. leche
1 pizca de sal
1 naranja (sólo la ralladura)
1 cucharada de anís
Aceite para freir
Azúcar para rebozar

Preparación:

En Thermomix:

Lo primero que tenemos que hacer es preparar la crema pastelera, para que se vaya enfriando en lo que luego preparamos los buñuelos.
Para ello, ponemos en el vaso todos los ingredientes a la vez y programamos 7 minutos, 90ºC,velocidad 4. Cuando termine, pasamos la crema a una manga pastelera y la dejamos enfriar. O bien la volcamos en un tazón grande y tapamos con film transparente de cocina, bien pegadito la crema para que no se forme costra.
En lo que se va cocinando la crema, vamos tamizando la harina en un cuenco y reservamos. Una vez se ha hecho la crema, en lo que se va enfriando, sin lavar el vaso, echamos en él la leche, la mantequilla y la sal y programamos 4 minutos, varoma, velocidad cuchara. Cuando pite la máquina, abrimos el vaso y volcamos de golpe la harina que habíamos tamizado y programamos 30 segundos velocidad 5. Sacamos el vaso de la
peana y dejamos enfriar.
Cuando se ha templado la masa, volvemos a colocar el vaso en la
máquina, añadimos los 150 gramos de crema pastelera y programamos 15 segundos a velocidad 5. Batimos los huevos en un tazón y con el vaso cerrado y la máquina en velocidad 5
vamos añadiendo por el bocal poco a poco los huevos, mirando que queden bien integrados en la masa. Cuando ya se haya quedado la masa como la que se ve en la foto (brillante y con los huevos completamente integrados en ella), volcamos la masa de los
buñuelos en un cuenco o en un plato hondo para poder ir cogiendo de ahí las porciones de masa para freir los buñuelos.
Calentamos aceite en una sartén, no demasiado (unos 170ºC, que no llegue a humear pero que si echamos un trocito de pan, suba a la superficie haciendo burbujitas de que se va friendo) y con ayuda de dos cucharillas untadas de aceite, vamos echando al aceite caliente porciones de masa, que freiremos de forma que se van dorando e inflando y, si hay suficiente aceite se darán la vuelta solos cuando uno de los lados esté hecho. Una
vez fritos, vamos sacando los buñuelos a un plato con papel absorvente de cocina para retirar el exceso de aceite y luego, aún
calientes, por otro plato con azúcar.
Podemos comerlos así y ya están muy ricos, sobre todo recién hechos. que están crujientes por fuera y fofitos por dentro.

Nosotros, normalmente, los rellenamos de crema de que ha sobrado de hacer la masa, y son irresistibles, ¡no queda ni uno!.


Modo Tradicional:
Lo primero que tenemos que hacer es preparar la crema pastelera, para que se vaya enfriando en lo que luego preparamos los buñuelos.
Para ello, ponemos en un cazo al fuego casi toda la leche, reservando un poco de leche en un tazón. En la leche del cazo ponemos la vainilla (o bien la cucharadita de esencia o bien una vaina de vainilla abierta a lo largo, para que infusione en la leche y le dé sabor). Mientras se calienta la leche, en el tazón donde dejamos la leche reservada echamos la maicena y mezclamos muy bien para que no haya grumos. Además, en un cuenco ponemos los huevos y el azúcar y mezclamos bien. Mezclamos con la leche con maicena y reservamos hasta que la leche del cazo esté caliente. Una vez ha infusionado la leche del cazo, retiramos la vaina de vainilla, bajamos el fuego y vertemos un poco de la leche caliente en el cuenco de las yemas, mezclamos bien y añadimos toda la mezcla al cazo de la leche caliente. Movemos continuamente a fuego lento hasta que la crema espese y reservamos, tapando con film transparente de cocina, bien pegadito la crema para que no se forme costra.
Ahora, tamizamos la harina en un cuenco y reservamos y en lo que se va enfriando la crema, empezamos a hacer la masa de los buñuelos. Así que ponemos a calentar en un cazo, que puede ser el mismo donde hemos preparado la crema, sin necesidad de lavarlo, la leche, la mantequilla y la sal y calentamos, removiendo para que la mantequilla se deshaga y quede mezclada con la leche. Apagamos el fuego y echamos de golpe la harina en el cazo, removiendo para que la harina quede "escaldada" y nos quede una masa homogénea que no se pegue a las paredes del cazo. Dejamos que se temple fuera del fuego, para que luego cuando añadamos los huevos, éstos no se cuajen.
Pasados unos 10-15 minutos fuera del fuego, que ya se haya templado la masa, añadimos los 150 gramos de crema pastelera y removemos para que se integre bien en la masa. Luego, con el cazo de nuevo a fuego lento, vamos integrando los huevos uno a uno, removiendo enérgicamente cada vez que añadimos un huevo y no añadiendo el siguiente hasta que el anterior no se haya quedado bien integrado en la masa. Tiene que quedar una masa lisa, sin grumos y brillante, como la de la foto. Volcamos la masa de los buñuelos en un cuenco o en un plato hondo para poder ir cogiendo de ahí las porciones de masa para freir los buñuelos.
Calentamos aceite en una sartén, no demasiado (unos 170ºC, que no llegue a humear pero que si echamos un trocito de pan, suba a la superficie haciendo burbujitas de que se va friendo) y con ayuda de dos cucharillas untadas de aceite, vamos echando al aceite caliente porciones de masa, que freiremos de forma que se van dorando e inflando y, si hay suficiente aceite se darán la vuelta solos cuando

uno de los lados esté hecho. Una vez fritos, vamos sacando los buñuelos a un plato con papel absorvente de cocina para retirar el exceso de aceite y luego, aún calientes, por otro plato con azúcar.
Podemos comerlos así y ya están muy ricos, sobre todo recién hechos. que están crujientes por fuera y fofitos por dentro.
Nosotros, normalmente, los rellenamos de crema de que ha sobrado de hacer la masa, y son irresistibles, ¡no queda ni uno!.



sábado, 24 de febrero de 2018

Pata de cerdo asada

Muy típica en nuestras queridas Islas Canarias, es una verdadera delicia que a mi marido y a mis hijos les encanta y la verdad es que sólo la preparo en ocasiones muy especiales, como Navidad. De hecho, fue nuestra cena para recibir el nuevo año. Queda jugosa y tierna, pero churruscadita por fuera. Hummm, no podéis dejar de probarla.

Ingredientes:
1 kg ó 1y1/2 de contra o babilla de cerdo ó 1 pata entera de cerdo (esta última opción es la que yo suelo preparar al horno)
3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
2 cucharadas de azúcar moreno
2 cucharadas de mostaza de Dijon
100 gr. de Kirsch (licor de cerezas)
Sal, pimienta y hierbas aromáticas
Agua

 Preparación:

 Dependiendo del tamaño de la pieza, se puede preparar en el horno o en la olla. En mi caso, eran dos patas de cerdo bien hermosas y las preparé en el horno, pero si hacéis menos, en la olla es más cómodo y queda fenomenal, así que os explico las dos formas de hacer este plato. Yo para las dos patas usé el doble de ingredientes (200 ml de kirsch, 4 cucharadas de azúcar...)


En el horno:
Si se trata de pata fresca de unos 4 ó 5 kilos, como no cabe en la olla, lo mejor es usar el horno, de modo que lo precalentamos a 200ºC y activamos, si vuestro horno lo tiene, el sistema de turbo o aire envolvente.

Mientras se va calentando el horno, en un tazón mezclamos el aceite, la mostaza, el azúcar y las hierbas aromáticas (yo le pongo una mezcla de provenzales o tomillo). Untamos la pata con la mezcla y salpimentamos. Colocamos en la bandeja del horno y la rociamos con el licor. Añadimos 100 gr. de agua y asamos, contando 40 minutos de horno por kilo de peso.
Vamos dando la vuelta a la pata cada media hora, para que se haga por igual por todas partes y la vamos regando con el jugo de la bandeja para que no se reseque. Si vemos que se va quedando sin líquido, añadimos el agua que sea necesaria. Yo para estas dos patas tuve que añadir agua dos veces.
Pasado el tiempo, comprobamos que la carne esté en su punto. Para ello, la pinchamos en el centro con una aguja o pincho y el liquidillo que salga debe ser transparente. Si fuera rojizo habría que añadir unos minutillos más de horno o dejarla un rato con el horno apagado para que se termine de hacer con el calor residual.
Una vez hecha la carne, la cortamos en rodajas y la servimos o bien con la salsita que suelta, colada, o con la salsa de frambuesa que os dejo al final y que le va que ni pintada. También queda de miedo con la salsa de Pedro Ximénez que puse en esta otra receta.
Se puede comer caliente, templada o en frío, como si fuera fiambre, y de cualquiera de las maneras está para chuparse los dedos.

En la olla:
Calentamos bastante el aceite en la olla, pero sin que humee, y doramos bien la carne por todas partes para sellarla y que no quede reseca. No la pinchamos para que no se salgan los jugos, simplemente vamos dándole la vuelta con ayuda de unas pinzas o espátulas de cocina. Una vez dorada, salpimentamos.
Añadimos a la olla 50 gr. de agua (5 cucharadas), el licor, el azúcar, la mostaza y las hierbas aromáticas  (yo le pongo una mezcla de provenzales o tomillo) y rascamos con ayuda de una cuchara de madera el fondo de la olla para sacar toda la sustancia que se ha quedado ahí de la carne al dorarla.
Cuando el líquido empiece a cocer, tapamos la olla y, una vez estén fuera las dos rayitas de la válvula de presión de la olla, bajamos el fuego para mantener esa presión (que no suba la vávula más de las dos rayitas, ni desaparezcan y baje a una rayita) y lo tenemos cocinándose durante 20 minutos. Una vez la olla pierda presión, comprobamos que la carne esté hecha. Para ello, la pinchamos en el centro con una aguja o pincho y el liquidillo que salga debe ser transparente. Si fuera rojizo habría que añadir unos minutillos más de cocción.
Una vez hecha la carne, la cortamos en rodajas y la servimos o bien con la salsita que suelta, colada, o con la salsa de frambuesa que os dejo al final y que le va que ni pintada. También queda de miedo con la salsa de Pedro Ximénez que puse en esta otra receta.
Se puede comer caliente, templada o en frío, como si fuera fiambre, y de cualquiera de las maneras está para chuparse los dedos.

Salsa de Frambuesa para acompañar

Esta salsa la descubrí hace ya más de 10 años en el libro de Cristina Galiano Recetas Fáciles para un Día Especial y queda espectacular para acompañar la carne de cerdo.

Ingredientes:
200 gr. confitura de frambuesa
1 cucharadita de mostaza de Dijon (o la que tengáis)
La piel de 1 limón
La piel de 1 naranja
1 cebolla
100 gr. vino de Oporto dulce
Sal, pimienta negra molida, cayena y jenjibre

Preparación:
Modo tradicional
Pelamos la cebolla y la picamos muy finita.
Lavamos muy bien los cítricos, los secamos y los pelamos, intentando sacar sólo la parte coloreada de la piel, sin lo blanco, que amarga. Y cortamos las pieles en tiritas finas. Hay cuchillos especiales para sacar la juliana de las cáscaras de cítricos y son ideales para esto, pero yo no tengo esa herramienta, así que lo hago con una puntilla, cortando lo más fino posible y con mucho cuidado.
En un cazo ponemos la juliana de cítricos y la cubrimos de agua. Las cocemos durante 4 minutos para "blanquearlas", las escurrimos, las pasamos por agua fria, escurrimos de nuevo y reservamos.
En  el mismo cazo, o en otro, ponemos todos los ingredientes de la salsa (con la juliana ya blanqueada) y dejamos cocer unos minutos para que la cebolla pierda el sabor a crudo. Si vemos que espesa demasiado, añadimos agua hasta que quede a nuestro gusto.
También podemos añadirle salsita de la que ha soltado la carne y queda fenomenal.

En Thermomix
Lavamos muy bien los cítricos, los secamos y los pelamos, intentando sacar sólo la parte coloreada de la piel, sin lo blanco, que amarga. Y cortamos las pieles en tiritas finas. Hay cuchillos especiales para sacar la juliana de las cáscaras de cítricos y son ideales para esto, pero yo no tengo esa herramienta, así que lo hago con una puntilla, cortando lo más fino posible y con mucho cuidado.
En un cazo ponemos la juliana de cítricos y la cubrimos de agua. Las cocemos durante 4 minutos para "blanquearlas", las escurrimos, las pasamos por agua fria, escurrimos de nuevo y reservamos.
Ponemos la cebolla en cuartos en el vaso y picamos pulsando 1 ó 2 veces el botón turbo. Bajamos los restos de las paredes del vaso y añadimos la confitura y la mostaza. Mezclamos unos segundos en velocidad 4 y, si vemos que quedan trocitos de chalota, trituramos unos segundos en velocidad 7-8.
Añadimos el vino, las especias y la juliana de cítricos ya blanqueada y programamos 2 minutos 100ºC velocidad 1 para que se evapore el alcohol.
Si vemos que espesa demasiado, añadimos agua hasta que quede a nuestro gusto.
También podemos añadirle salsita de la que ha soltado la carne y queda fenomenal.

martes, 23 de enero de 2018

Tartaletas de Falso Txangurro

Hoy es el cumpleaños de una super persona, la que me dió la vida: mi madre. Y qué mejor para felicitar a la "mare mía" que estas tartaletas que tanto nos gustan. Son sencillísimas de preparar, sabrosas y nos encanta prepararlas en Navidad, cumpleaños e incluso sin un por qué, sólo por disfrutar de estos sabores tan especiales.
¡Felicidades, mamá!

Ingredientes:
1 paquete de tartaletas de las de 1 bocado
1 zanahoria
1/2 cebolla
1 tomate maduro
1/4 pimiento rojo
1/4 pimiento verde
1 paquete de palitos de carne de cangrejo o surimi
Aceite de oliva virgen extra
Brandy

Preparación:
Lavamos y picamos las verduras muy pequeñitas, como podéis ver en la foto. Las cantidades son orientativas, yo me guío por la cantidad que me sale con la media cebolla y añado más o menos la misma cantidad de pimiento de los dos colores, un poco más de esa cantidad de tomate y la zanahoria. Hacemos un sofrito con ellas.
Mientras se van pochando las verduras, desmenuzamos las barritas de carne
de cangrejo y las picamos muy finitas
también. Las añadimos al sofrito de
verduras. Y ahora nos aseguramos de apagar la campana extractora, porque vamos a flambear con el brandy y no queremos salir ardiendo. Así que, una vez que vemos que tenemos la campana apagada, con el fuego fuerte y un mechero preparado, echamos un buen chorro de brandy al sofrito y prendemos fuego, removiendo la sartén un poco con movimientos

circulares, hasta que se extinga la llama. Retiramos del fuego y dejamos templar.
Una vez ha perdido el relleno el calor fuerte, rellenamos una a una las tartaletas. No lo hacemos en caliente, porque se nos pueden romper las tartaletas.
Y ya podemos servirlas.


Volarán, porque están riquísimas.

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