domingo, 12 de noviembre de 2017

Sopa de verdura

En casa somos muy "soperos" y en cuanto empieza a hacer fresco ya tenemos la excusa perfecta para preparar ricas sopas como esta. Aunque es de verduras, a los niños les gusta, porque son sabores suaves, un poco dulce gracias a la zanahoria y es una sopa llena de color. Además, es un plato con el que podemos aprovechar esos restos de verduras que tengamos ahí muertos de risa y que no sabemos en qué usar y no nos apetece hacer en puré. Probadla, no os arrepentiréis.

Ingredientes:
2 puerros
2 ó 3 zanahorias grandes
1 ó 2 tallos de apio
2 patatas
2 ajos
1/2 cebolla
1 hoja de laurel
cúrcuma o azafrán (se puede sustituir por colorante, pero ya sabéis que yo no lo aconsejo)
sal
pimienta
1 chorrito de aceite de oliva virgen extra

Estos ingredientes son los que yo considero básicos para conseguir el sabor que tanto nos gusta, pero podríais añadir hojas verdes de lechuga cortadas en titiras, 1 trocito de repollo, nabo, judías verdes...

Preparación:
Se limpia toda la verdura y se corta en trocitos (el tamaño va según gustos, a mi no me gustan demasiado pequeños, como se puede ver en las fotos, pero sí que quepan en la cuchara). Ponemos a hervir en una cazuela todos los ingredientes cubiertos con agua y dejamos cocer a fuego lento hasta
que esté hecha la verdura. El grado de cocción va según gustos, a mi personalmente la zanahoria me gusta un poco al dente y me guío por ese punto para apagar el fuego.
¿Qué puede ser más fácil que esto y encima convertirse en una cena ideal?

domingo, 1 de octubre de 2017

Pastel de tortilla y carne

Una receta en la línea de las que suelo publicar: sencilla pero rica y que te saca de un apuro si va a venir mucha gente a casa, porque metes todo en el horno a la vez y te olvidas. Lo único un poco más laborioso son las patatas, que hay que confitarlas despacito, como cuando hacemos tortilla de patata; pero, por lo demás, un plato sabroso, rápido y fácil.
La receta para Thermomix la vi en el blog de juanideanasevilla. Yo no añado pimiento (en casa sólo nos gustan a Ian y a mi) y las patatas no las he cocido en thermomix, sino que las he confitado en aceite. Además he volcado al final el pastel para gratinar el beicon y que quede crujientito, escurriendo bien el líquido que sueltan la carne y el beicon al cocerse en el horno. De todos modos, os añado la receta para Thermomix por si no vais a prepararla para mucha gente y preferís quitar algo de grasa a la patata.
Este año lo he preparado para el cumpleaños de Iker, que ya tiene 8 añazos, y los niños lo han devorado.

Ingredientes:
16 lonchas de beicon por pastel
600 gr. carne picada mezcla (ternera+cerdo)
1 cucharadita ajo en polvo
Sal
Pimienta
3 lonchas de queso para fundir (en mi caso, Havarti)
200 gr. cebolla
Aceite para freir las patatas
550 gr. patatas
4 huevos

En caso de hacerlo con Thermomix, usaremos para las patatas 50 gr. de aceite y 180 gr. de agua caliente.

Preparación modo tradicional:


Pelamos y lavamos las patatas y las cortamos en rodajitas no muy gruesas, como para tortilla. Picamos bien la cebolla y pochamos en aceite. Cuando la cebolla se empiece a transparentar, añadimos las patatas y las dejamos confitar en el aceite, a fuego suave, hasta que queden blanditas. Sacamos a escurrir y ya echamos la sal. Reservamos para que queden bien escurriditas.

Por otro lado, forramos un molde de plumcake con las lonchas de beicon (yo no tenía suficientes moldes de este tipo, así que uno de los pasteles lo hice en una fuente de horno redonda).
Aliñamos la carne con el ajo, la sal y la pimienta y la extendemos por encima del bacon hasta cubrir
al menos la mitad de altura del molde. Colocamos las lonchas de queso encima hasta cubrir por completo y reservamos.
Batimos los huevos, echamos sal y pimienta y los mezclamos con las patatas. Añadimos esta mezcla al molde, por encima de las lonchas de queso.

Horneamos a 220ºC durante 25 minutos. En este punto, yo volqué los pasteles con mucho cuidado a las bandejas del horno y limpié el beicon, que ahora queda arriba, con papel absorvente. Escurrí la grasilla y el líquido que cayó a la fuente y puse a gratinar 10
minutos hasta que el beicon se dora y se pone un poco crujiente.
Hecho esto, lo tenemos listo. Simplemente sacamos a la fuente en la que vayamos a servir y cortamos en rodajas.


¡A disfrutar!

Preparación en Thermomix:

Pelamos la cebolla, la cortamos en cuartos y la echamos al vaso, picándola 2 segundos a velocidad 5. Bajamos los restos de las paredes del vaso hacia las cuchillas y añadimos los 50 gr. de aceite. Programamos 10 minutos, varoma, velocidad 1.
Mientras, pelamos y lavamos las patatas y las cortamos en rodajitas no muy gruesas, como para tortilla y cuando acabe de hacerse la cebolla, colocamos la mariposa en las cuchillas, añadimos las patatas, los 180 gr. de agua caliente y sal y programamos 16 minutos, varoma, velocidad cuchara. Al acabar, comprobamos que esán blanditas y no tenemos que añadir más tiempo y reservamos en un cuenco. Quitamos la mariposa y batimos los huevos con una pizca de sal y pimienta 10 segundos a velocidad 4. Agregamos a las patatas y reservamos.
Por otro lado, forramos un molde de plumcake con las lonchas de beicon (yo no tenía suficientes moldes de este tip
o, así que uno de los pasteles lo hice en una fuente de horno redonda).
Aliñamos la carne con el ajo, la sal y la pimienta y la extendemos por encima del bacon hasta cubrir
al menos la mitad de altura del molde. Colocamos las lonchas de queso encima hasta cubrir por
completo y reservamos.
 Añadimos la mezcla de patata y huevo al molde, por encima de las lonchas de queso.
Horneamos a 220ºC durante 25 minutos. En este punto, yo volqué los pasteles con mucho cuidado a las bandejas del horno y limpié el beicon, que ahora queda arriba, con papel absorvente. Escurrí la grasilla y el líquido que cayó a la fuente y puse a gratinar 10 minutos hasta que el beicon se dora y se pone un poco crujiente.
Hecho esto, lo tenemos listo. Simplemente sacamos a la fuente en la que vayamos a servir y cortamos en rodajas.


¡A disfrutar!

martes, 29 de agosto de 2017

Gazpacho ligero

Con estos calores apetece muchísimo comer algo fresquito y ligero y, a mi parecer, nada más nutritivo y rico que un gazpacho bien frio, que lo mismo vale como primer plato en comida o cena, que como tentempié a media mañana o media tarde o simplemente cuando necesitas beber algo que no sea agua.
En mi caso, no añado pan al gazpacho, para que sea más ligero y poderlo tomar casi a cualquier hora; pero, por supuesto, podéis añadirle pan duro, como se ha hecho toda la vida.
Como mi batidora es muy potente, yo no pelo los tomates (si tenéis una batidora de vaso, tipo americana, veréis que no es necesario andar pelándolos y queda más espesito, lleno de fibra y vitaminas).

Ingredientes:
1 kg de tomates bien maduros (los de pera son los que a mi me parecen mejor, porque dan un sabor bestial)
1 pimiento verde italiano (de los de freir)
1/2 cebolla o 1 que sea pequeñita (unos 40 gr)
1 diente de ajo
1 pepino no demasiado grande
Aceite
Vinagre (si se quiere suave, mejor de manzana o sidra; si os gusta fuertecito, de Jerez)
Sal

Preparación:
Lavamos muy bien los tomates y, si tenemos una trituradora potente, los ponemos en trozos y sin pelar en el vaso donde los vayamos a batir. Añadimos el ajo pelado, la cebolla pelada y en trozos, el pepino pelado tan sólo parcialmente y el pimiento bien lavado y también troceado. En caso de que nuestra batidora no sea potente, aconsejo pelar los tomates y echar todo en trozos pequeños, para que se bata mejor.
Añadimos aceite, sal y vinagre al gusto. En mi caso, lo preparo con poquito aceite, unos 30 gr y subidito de vinagre, unos 35-40 gr, porque me gusta vinagrosito y con poca grasa. Pero una cantidad normal de aceite podrían ser alrededor de 50 gr y de vinagre podéis probar primero con 30 gr y, si lo probáis y os parece poco, ir añadiendo más una vez batido todo.
En este punto, se podrían añadir alrededor de 150 gr de pan, pero yo prefiero no echarlo al gazpacho y luego liarme a mojar pan del día a la hora de comer.
Trituramos unos 3 minutos a máxima potencia, para que se quede una sopa espesita pero sin tropezones. En Thermomix lo pondríamos 30 segundos a velocidad 5 y luego 3 minutos a velocidad 10. Si lo hacéis en Thermomix, podéis utilizar el truco del papel film en la tapa, para que no se manche mucho y así poder ir probando y añadiendo ingredientes sin apenas manchar (como se ve en la foto).
Para mi, así ya tenemos un gazpacho perfecto, pero si os gusta más líquido o teneís que sacar más raciones porque ha llegado una visita inesperada, para esta cantidad de ingredientes podríais añadir, una vez batido, un vaso de agua bien fresquita o hielo, y seguirá quedando buenísimo, sin perder sabor. En Thermomix añadiríamos ese agua al final del todo y mezclaríamos unos segundos a velocidad 4-5, o si lo que ponemos es hielo (con 100 gr es sufiente, que si no nos quedaría como un granizado), trituraríamos unos 2 minutos en velocidad 8.
Podemos servir tal cual o bien acompañar con los mismos ingredientes del gazpacho bien picaditos. En este caso yo lo acompañé de sandía picada en cubitos, porque me encanta el toque más fresco aún y dulzón que le da. En una de las fotos se ve también una picada de aceitunas verdes, que tampoco le va nada mal.
¡A refrescarse!

martes, 25 de julio de 2017

Cascos de patata

 Otra forma de comer las patatas, que a nosotros tanto nos gustan. Se hacen de esta forma en la zona de Albacete y quedan muy ricas, ideales para acompañar tanto carne como pescado. Ligeras, porque no llevan apenas aceite y sabrosas, gracias a las hierbas aromáticas. Unas de las favoritas en casa como guarnición para sustituir a las típicas patatas fritas.

Ingredientes:

Patatas
Agua
Sal
Pimienta
Hierbas provenzales
Aceite de oliva virgen extra
Preparación: 
Limpiamos bien las patatas con piel y todo y las cortamos por la
mitad a lo largo. Las cocemos al vapor en la olla con un poco de sal durante 6 minutos, dependiendo de la olla. La intención es que la patata quede hecha por dentro, pero sin deshacerse.
Cuando ya podamos sacar las patatas de la olla, preparamos en un plato hondo una mezcla de aceite, sal, pimienta y las hierbas que más nos gusten, en mi caso normalmente las provenzales, y untamos las patatas con esa mezcla.
En una sartén caliente vamos dorando las patatas y servimos. Comemos recién hechas, bien calentitas.


viernes, 30 de junio de 2017

Calabacín con tomate

Una cenita ligera, saciante y llena de agua y de fibra, que parece que es lo que más nos pide el cuerpo cuando llega el calor. Se puede servir también como guarnición, tanto con carne como con pescado, y suele gustar hasta a los más reacios a comer verdura.
Un plato sencillo, que se prepara sin apenas manchar y que no nos hace pasar mucho calor, porque se prepara en el microondas.
A ver qué os parece.

Ingredientes:
2 calabacines medianos
200 gr. de tomate frito
Sal
Pimienta negra molida
Orégano

Preparación:
Lavamos los calabacines, los pelamos y los cortamos en rodajas. En una fuente con tapa apta para microondas, vamos colocando rodajitas de calabacín, hasta cubrir el fondo. Salpimentamos, añadimos un poco de orégano y un chorrito de tomate frito. Encima hacemos una nueva capa de calabacín, que de nuevo salpimentamos y completamos con el orégano y el chorrito de tomate, y así sucesivamente hasta acabar el calabacín. Cuando esté hecho menguará, porque el calabacín tiene mucha agua.
Una vez hemos terminado de colocar todas las capas de calabacín, tapamos el recipiente y cocinamos al microondas a máxima potencia (el mío es de 800W) alrededor de 10 minutos. Cuando pare, sacamos con mucho cuidado, porque quemará bastante y sale mucho vapor al quitar la tapa, movemos y ponemos otros 8-10 minutos para que se termine de hacer. En este punto ya vamos viendo si nos gusta más "al dente" o más blandito, para dejarlo tal cual o añadir unos minutos más. Eso ya al gusto del comensal.

Así de fácil y rápido es. ¡A disfrutar!

miércoles, 31 de mayo de 2017

Salmón con soja


Sano, jugoso, rápido de preparar y delicioso. Un plato que sorprende por la frescura de sus sabores, su sencillez y lo rico del salmón, que lejos de quedar reseco, sigue tiernito y lleno de sabor, pero habiendo soltado mucha de su grasa natural. No dejéis de probarlo.

 
Ingredientes:
1 trozo de lomo de salmón por persona
1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
3 cucharadas de zumo de limón
3 cucharadas de salsa de soja
3 dientes de ajo
1 cucharada de ajo en polvo
1 cucharadita rasa de jenjibre en polvo
1 cucharadita de perejil picado
pimienta negra molida

Preparación:

Precalentamos el horno a 180ºC.
Limpiamos el salmón de las espinas que pueda tener (yo tengo guardadas unas pinzas de las de depilarse las cejas y las uso exclusivamente para cosas de cocina, como retirar las espinas al salmón) y reservamos.
En un cuenco mezclamos el aceite, el zumo de limón y la salsa de soja. Por otro lado, machacamos en el mortero o bien con un prensaajos, los dientes de ajo y los añadimos al cuenco de la salsa, junto con el ajo en polvo. Agregamos la cucharadita de jenjibre, bien rasa, que si nos pasamos con el jenjibre el sabor es muy fuerte y parece colonia. Finalmente, añadimos el perejil picado y pimienta negra al gusto y mezclamos bien. No añadimos sal, porque la salsa de soja ya nos aporta el toque salado que necesitamos.
En una bandeja de horno con un poquito de aceite de oliva, colocamos los lomos de salmón ya limpios y echamos la mezcla por encima. Horneamos unos 15 minutos y ¡a comer!.
Se puede acompañar de una buena ensalada o unas patatas. En nuestro caso lo acompañamos con unos cascos de patata, típicos de la zona de Albacete y muy ricos.




martes, 9 de mayo de 2017

Mejillones en salsa

Estos mejillones los prepara mi tía Inma, gracias a la receta que le pasó, a su vez, su amiga Paqui, y no podía de dejar de compartirlos en el blog porque son riquísimos. La salsita es de esas de mojar pan y no parar. Vamos, que no podéis dejar de probarlos, porque además son de lo más sencillo de preparar; sin complicaciones, como a mi me gusta. Sanos, ligeros, económicos, facilitos y deliciosos. ¿Cómo negarse a prepararlos?.

Ingredientes:
1 y 1/2 kg de mejillones frescos
1 vaso de vino blanco
2 hojas de laurel
5 ó 6 granos de pimienta negra
1 cebolla
4 tomates muy maduros (se pueden sustituir por tomates de lata)
1 cucharadita de harina
1/2 cucharadita de pimentón
2 dientes de ajo
1 rebanada de pan
 Aceite de oliva virgen extra
1 chorro de vino blanco
Pimienta molida
Sal

Preparación:
Lo primero que tenemos que hacer es abrir los mejillones al vapor con el vino blanco, los granos de pimienta y el laurel. Reservamos el caldo para hacer la salsa. Yo suelo abrirlos en el microondas, como os conté aquí, pero podéis abrirlos también en una cazuela al fuego, como se ha hecho toda la vida.
Para hacer la salsa, freímos la rebanada de pan con aceite de oliva virgen y la reservamos. Picamos la cebolla y el ajo (no hace falta picarlos mucho, porque luego los vamos a triturar) y, con el aceite de haber frito el pan, los sofreímos en una sartén. Cuando se empiece a pochar la cebolla, añadimos los tomates y dejamos freir. En cuanto estén hechos, añadimos la harina, el pimentón, el chorro de vino y la pimienta molida y dejamos que dé un hervorcillo.
Ponemos el sofrito junto con la rebanada de pan frito en el vaso de la batidora y trituramos, añadiendo caldo de los mejillones hasta que quede de espesa como más nos guste. Probamos de sal y añadimos por encima de los mejillones, que queden bien empapaditos de la salsa.
¡Para chuparse los dedos!.

lunes, 27 de marzo de 2017

Ensaladilla rusa

Me encanta la ensaladilla, pero en muchos sitios la hacen demasiado grasa para mi gusto o con exceso de mahonesa o, lo peor, aguada e insípida. Aquí os cuento cómo la hago yo para que, a los que os pasa lo que a mi, podáis disfrutar de un rico plato de ensaladilla en cualquier época del año.



Ingredientes:
2 ó 3 patatas
2 zanahorias
1 taza de guisantes
2 huevos
1 paquetito de aceitunas sin hueso
2 latitas de atún al natural
1 latita de espárragos
1 latita de pimiento morrón o pimientos del piquillo
mahonesa

Preparación:
Lo primero que tenemos que hacer para que la ensaladilla no quede luego aguada y las verduras no pierdan vitaminas ni queden muy blandas es cocinarlas al vapor. Yo lo hago en la olla, que es muy rápido y se conservan mucho mejor los nutrientes. Para ello, ponemos en la olla como un dedo de agua y encima un colador de los que tienen patas o el accesorio de vapor que traiga la olla, de modo que el agua no toque las verduras y éstas se cocinen con sus propios jugos y el vapor que genere el agua. Aún no echamos nada de sal, que si no se deshidratan las verduras. En ese accesorio colocamos las zanahorias bien lavadas y enteras, las patatas bien lavadas y con la piel y los guisantes y dejamos que cuezan 5 minutos desde que salgan las dos rayitas de la olla. Dejamos que la olla pierda presión y reservamos.
Mientras, en una cazuelita aparte vamos cociendo los huevos. En mi caso, los meto en agua fria que
los cubra con un poco de sal y un chorrito de vinagre, para que en caso de que algún huevo se rompa, se coagule rápido y no se eche a perder. Los dejamos cocer 10 minutos y pasado el tiempo los escurrimos y ponemos con agua fria, para poder pelarlos sin abrasarnos.
En lo que se están haciendo las verduras y los huevos, vamos escurriendo en un colador el atún. Si os gusta más el atún en aceite, no hay problema, siempre que hagáis lo mismo, escurrirlo muy bien para que no quede un exceso de aceite y ese aceite del atún se puede usar para aliñar ensaladas y da un toque riquísimo.
Escurrimos también los espárragos y empezamos a montar la ensaladilla.
Pelamos las patatas y las cortamos en el bol donde vayamos a mezclar todo. Añadimos las zanahorias, que cortaremos en rodajitas, y los guisantes. Los huevos pelados y cocidos los añadimos también en trozos no demasiado pequeños, que luego al mover se deshacen un poco. Añadimos las aceitunas sin hueso, el atún escurrido y los espárragos en trocitos (venden también unas latitas de yemas de espárrago que quedan genial también).
En este punto yo añado un poquito de sal y le echo dos cucharadas de mahonesa y mezclo bien con una cuchara de madera o con las manos. Pruebo y dejo enfriar.
A la hora de servir, vemos si queremos añadir más mahonesa o no y adornamos con unos pimientos morrones o del piquillo. Este día yo no tenía pimientos y lo adorné formando una flor con patatas fritas. Y es que está rica de todas maneras. ¡A comer!.



martes, 14 de febrero de 2017

Sopa de almejas y beicon (clam chowder)

La primera vez que probé esta sopa, me enamoré de ella. Así que no podía haber un día mejor para compartirla que en San Valentín. Es una sopa cremosa, suave y deliciosa, que no llega a ser una crema porque no lleva nada triturado. Típica de Nueva Inglaterra, en EEUU se cocina de diferentes maneras, dependiendo de la región donde se esté. En la mayoría de los casos se hace añadiendo también apio picado, pero esta versión no lo lleva y es la que más gusta en casa. En este caso, haciendo honor a la que a mi me enamoró, os cuento la versión que yo cocino, que es lo más parecida posible a la que se come en la cadena californiana de Souplantation de San Diego. Un lujo al alcance de todos.

Ingredientes:
1 kg de almejas
1 chorrito de vino blanco
100 gr de beicon ahumado en taquitos
2 cucharadas de harina
1 cebolla
2 patatas grandes
1 taza de caldo del de abrir las almejas (alrededor de 50 gr)
2 tazas de leche (=400 ml)
1 taza de nata líquida (=200 ml)
1 latita de maíz dulce en grano (=1/2 taza)
1/2 cucharadita de tomillo
Sal
Pimienta negra molida
Aceite de oliva virgen extra
1 hoja de laurel

Preparación:
Lo primero que tenemos que hacer es limpiar muy bien las almejas para que suelten toda la tierra posible y no nos estropeen el plato. Para ello, las ponemos en un cuenco cubiertas de agua con sal y las cambiaremos el agua unas tres veces. Siempre usando agua salada, para que se crean que están en el mar, se relajen y suelten arenilla. Yo lo que hago es que las pongo en un colador y lo sumerjo en el agua, para cuando las cambio del agua, que se quede la arena abajo en el cuenco y no me la lleve de nuevo con las almejas. Lo podeís ver en la foto.
Una vez limpias las almejas, las abrimos. Yo las he abierto en el microondas, en tres tandas y he tardado con cada tanda 2 minutos y 30 segundos. Para ello he puesto en un recipiente apto para microondas un chorrito de vino blanco y una hoja de laurel y he colocado las almejas que iban cabiendo sin amontonarse, he tapado y a potencia máxima (mi micro es de 800W) las he abierto en ese tiempo que os comentaba. Según terminaba el tiempo, las iba sacando a un tazón y colaba el caldo que habían soltado en otro tazón, volvía a poner otra tanda de almejas en el mismo recipiente sin quitar la hoja de laurel y con un chorrito de nada de agua las aquí para abrir mejillones. Si no os gusta este método o no tenéis microondas, las abrís en una cazuela al fuego con un chorrito de vino blanco y una hoja de laurel.
ponía otros 2 minutos y medio (esta vez ya sin echar vino) y han quedado genial. Es el mismo método que ya expliqué
Luego en lo que vamos preparando la sopa tendremos que ir sacando las almejas de su concha y colaremos todo el caldo con ayuda de un tamiz muy fino o con un trapo o, como yo he hecho esta vez, con papel de cocina, para quitar la arenilla que pueda llevar (porque aunque hayamos limpiado las almejas, no sé cómo, siempre queda algo de arena). También podéis ver a lo que me refiero en las fotos.
Ahora ya vamos con lo divertido: En la cazuela donde vayamos a hacer la sopa echamos un pelín de aceite y doramos bien el beicon. Mientras, vamos cortando la cebolla en trocitos pequeños y las patatas en cubitos medianos (que luego queremos que la patata se note y no se deshaga).
Cuando el beicon ya está dorado, añadimos la cebolla picada y le
echamos un poco de sal para que se poche, lo que tardará alrededor de 5 minutos. Entonces, añadimos el tomillo (poco, que si no luego predomina mucho el sabor) y la harina y le damos un par de vueltas para quitar a la harina el sabor a crudo. Y ahora sí que añadimos el caldo colado de las almejas, la
leche, la nata y la patata en cubitos. Probamos de sal, rectificamos si hace falta y añadimos la pimienta negra molida y el maíz en
grano. Dejamos hervir a fuego medio y tapado durante unos 15 minutos, que es el tiempo que necesitaremos para que se cocine la patata sin deshacerse. No obstante, probamos, porque algunas patatas a veces son muy duras y quizá necesiten 5 minutillos más.
En este punto yo aparto un plato de sopa para mis hijos, que si ven
una almeja en la sopa les da un patatús y ya añado las almejas
limpias. Las dejo dar un hervor de unos 30 segundos (no les hace falta más) y sirvo la sopita bien caliente, recién hecha.
Si queda demasiado espesa para vuestro gusto, no tengáis problema en añadir más leche o caldo y remover antes de servir.

¡Qué aproveche!

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